Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio cultural. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Patrimonio cultural. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de junio de 2012

Plaza (antiguamente y actualmente)

La plaza de el pueblo, antiguamente se utilizaba para dar de beber a todos sus havitantes, ya que no había tantas facilidades para beber agua pura. También se acercaban la gente mallor que tenia caballos o borricos para dar de beber a sus animales. En medio de la plaza se situaba la virgen de Luciana pero eso era asta hace unos años que se restauro y cambiaron de estatua con el homenaje a San Isidro labrado.
                          

 
     Plaza antigua                                                                              







                                                     Plaza nueva                






lunes, 4 de junio de 2012

PLAZA DE TERRINCHES ANTIGUA


LA ERMITA DE NTRA SRA DE LUCIANA



La Ermita de Nuestra Señora de Luciana es un pequeño Santuario situado dentro del término de Terrinches,a unos 800 m. al Oeste del núcleo urbano. De origen antiguo, fue reedificada entre los años 1484-1525 a expensas del Conde de Osorno, por entonces Comendador Mayor de Castilla.


De planta rectangular con la capilla mayor de bóveda de crucería,estilo tardogótico, construida por el maestro Ruy González del Corral en la primera mitad del siglo XVI. En la segunda mitad del quinientos se reformó el cuerpo, levantando varias filas de arcos diafragma, apuntados, sobre los que descansaba originalmente una cubierta de madera de pino. En esta fase contaba ya con portal, puerta principal de cantería labrada y unas pequeñas estancias para el santero.
Terminada esta fase de reconstrucción hacia 1535 debió encargarse el retablo, donde se coloco la antigua imagen románica en alabastro de Nuestra Señora de Luciana, venerada desde antiguo en esta comarca, estando asentado ya en el año 1549.
En estos últimos años del siglo XVII y comienzo del siglo XVIII, el santuario cambió su cubierta de madera por otra de medio cañón con lunetos construyéndose también el camarín de la virgen detrás del presbiterio. Probablemente en esta misma época pertenece gran parte de los repintes que sufrió el retablo destacando la transformación de los símbolos del remate (Cruz de Santiago/Ave Maria ), revalorzándose la temática Mariana.
DESCRIPCIÓN DEL RETABLO:
Retablo renacentista, cronológicamente debe situarse entre los años 1535 y 1549, fecha esta última en la que ya esta documentado su asentamiento en el santuario. Realizado probablemente por un maestro castellano, conocedor de los avances estilísticos conectados con las formas renacentistas, cercano a las escuelas de Guadalajara y Cuenca ( Dinastía de los Gómez ).En esta influencia destaca el sentido monumental en el tratamiento de las figuras, la aproximación a los cánones vitruvianos, las poses elegantes e idealizadas, así como una tímida idealización, claros ecos procedentes de los maestros italianos.
Sin embargo todavía pueden observarse claros rasgos conservadores, conectados con la tradición tardomedieval representada por Juan de Borgoña y Pedro Berruguete, tendencia propia de las escuelas manchegas de maestros canteros y escultores durante toda la primera mitad del siglo XVI. Así se explica la recurrencia a los paneles de fondo, a los grutescos, a la preferencia del oro, o las dudas en el tratamiento de la perspectiva, acusándose una falta de integración entre las figuras y los fondos.



DESCRIPCIÓN ICONOGRAFICA:
El retablo consta de banco o " predella", dos cuerpos, tres calles , ático, aletas y remate, combinando la pintura al temple mixto en sus ocho tablas, y la escultura en bajo relieve, el los encasamientos, entre cuerpos guardapolvo y remate, con pilastras de basas sencillas, fustes y capiteles enriquecidos con grutescos en relieve. Predominan los motivos vegetales y geométricos ( ovos, palmetas, dardos ). Originalmente los motivos ornamentales de la arquitectura que encuadra las mencionadas pinturas, combinaba los tonos blancos, gris-verdoso, rojo y verde agua marina enriquecidos por zonas con pan de oro sobre bol rojo.
Iconográficamente el retablo desarrolla el tema de la Redención.
Restaurado entre los años 1991 y 1996 vino a solventar el tremendo estado de abandono y los numeroso deterioros que esta obra de arte había padecido durante los últimos años. La restauración fue llevada a cabo por la Escuela de Conservación y Restauración de Bienes Culturales dependiente del Ministerio de Educación y Cultura siendo restaurado por Doña Maria Cristina Centenera García.

martes, 29 de mayo de 2012

Ontavia

Se descubre unas termas de 2000 años de antiguedad en la Ontavia, Terrinches. 
 
 
 
El director general de Patrimonio Cultural, Luis Martínez, ha visitado hoy el yacimiento de La Ontavia, en la localidad ciudadrealeña de Terrinches, donde han salido a la luz las termas con que contaba esta villa romana. Martínez, acompañado del alcalde de la localidad, Nicasio Peláez, y de la delegada provincial de Educación, Ciencia y Cultura, Valle Fuentes, ha conocido el trabajo de investigación y consolidación realizado por más de 50 personas durante la última campaña de excavaciones que se ha prolongado por espacio de cuatro meses.

En la última campaña, la Junta ha invertido 18.500 euros en la recuperación de esta villa romana de época tardía (siglo IV d.C.), cuyos trabajos se iniciaron en 2007.

La actuación en el yacimiento de 'La Ontavia' forma parte de la campaña de excavaciones arqueológicas que cada verano lleva a cabo el Gobierno regional en toda la comunidad autónoma y que este año ha permitido contratar a cerca de 600 desempleados, gracias a los aproximadamente 5,5 millones de euros que se han destinado para trabajar en un total de 33 yacimientos.

El yacimiento de 'La Ontavia' cuenta con 2.000 años de antigüedad y tuvo su origen cuando un rico terrateniente se instaló en este lugar bien comunicado mediante la Vía Augusta, donde él, sus descendientes y su servicio habitaron durante siglos hasta el abandono del lugar durante las invasiones godas.

El Gobierno regional y el ayuntamiento de Terrinches han colaborado en los trabajos para la recuperación de este conjunto residencial y agropecuario del que destaca el buen grado de conservación de las instalaciones termales, que cuentan con piscinas y salas frías, calientes y templadas, además de vestuarios y letrinas.

Posteriormente, esta área fue reutilizada en época tardoantigua como un área cementerial, de la que se han excavado alrededor de treinta tumbas que contienen restos de cincuenta individuos.

Hasta el momento se han documentado cuatro tipos de estructuras: de lajas, de mampostería, mixtas y con cubierta única de lajas.

De todas ellas, sólo tres conservan elementos de ajuar, dos anillos de bronce y uno de plata.

viernes, 25 de mayo de 2012

Historia - La Ermita




La Ermita de Nuestra Señora de Luciana es un pequeño santuario situado dentro del término de Terrinches (Ciudad Real, España) fue construida por el maestro Ruy González del Corral en la primera mitad del siglo XVI en estilo tardogótico y fue reedificada entre los años 1484-1525 a expensas del Conde de Osorno, por entonces Comendador Mayor de Castilla.

   La ermita es de planta rectangular, con la capilla mayor de bóveda de crucería. En la segunda mitad del quinientos se reformó dicho cuerpo, levantando varias filas de arcos diafragma, apuntados, sobre los que descansaba originalmente una cubierta de madera de pino; en esta fase contaba ya con portal, puerta principal de cantería labrada y unas pequeñas estancias en el santero.



   En los últimos años del siglo XVII, y a comienzos del siglo XVIII, el santuario cambió su cubierta de madera por otra de medio cañón con lunetos, construyéndose también el camarín de la virgen detrás del presbiterio. Probablemente, a esta misma época pertenecen gran parte de los repintes que sufrió el retablo, destacando la transformación de los símbolos del remate: Cruz de Santiago y Ave María.

   El retablo debió encargarse hacia 1535, donde se colocó la antigua imagen románica, en alabastro, de Nuestra Señora de Luciana, venerada desde antiguo en esta comarca. Y debió ser realizado por un maestro castellano, conocedor de los avances estilísticos conectados con las formas renacentistas y cercano a las escuelas de Guadalajara y Cuenca (dinastía de los Gómez).

   En esta influencia destaca el sentido monumental en el tratamiento de las figuras, la aproximación a los cánones vitruvianos, las poses elegantes, así como una tímida idealización, claros ecos procedentes de los maestros italianos.

   Sin embargo, todavía pueden observarse claros rasgos conservadores, conectados con la tradición tardomedieval, representada por Juan de Borgoña y Pedro Berruguete, tendencia propia de las escuelas manchegas de maestros canteros y escultores durante toda la primera mitad del siglo XVI. Así se explican la recurrencia a los paneles de fondo, a los grutescos, a la preferencia del oro; o las dudas en el tratamiento de la perspectiva.


   El retablo consta de banco o predella, dos cuerpos, tres calles, ático, aletas y remate, combinando la pintura al temple mixto, en sus ocho tablas, y la escultura en bajorrelieve, en los encasamientos, entrecuerpos, guardapolvo y remate, con pilastras de basas sencilla, fustes y capiteles enriquecidos con grutescos en relieve. Predominan los motivos vegetales y geométricos (ovos, palmetas, dardos). Originalmente los motivos ornamentales de la arquitectura que encuadra las mencionadas pinturas combinaba los tonos blanco, gris-verdoso, rojo y verde aguamarina, enriquecidos por zonas con pan de oro sobre bol rojo. Iconográficamente, el retablo desarrolla el tema de la Redención.

   El Calvario: Situado en el entorno de la Ermita de Ntra. Sra. de Luciana, se puede verificar la existencia de cuatro grandes momentos de ocupación: romano, medieval-cristiano, moderno y contemporáneo.

Historia - La iglesia

 Fue construida entre los años 1468 y 1493, en una primera fase, y entre 1494 y 1515, en una segunda ,época del reinado de los Reyes Católicos,  durante las que tuvieron diversas reformas, con aportaciones decorativas de gótico flamígero, en portadas y huecos (así como en la portada principal que data de 1520). Esta Iglesia sigue el esquema de templo-fortaleza, en una sola nave (37x12 m.), con muros de carga y contrafuertes muy marcados exteriormente, combinados con arcos fajones de medio punto, que arrancan sobre columnas o pilastras adosadas a los muros, formando una bóveda de cañón. La Torre-Campanario que se sitúa a los pies, al oeste, en el eje longitudinal, es de planta cuadrada en un primer cuerpo y octogonal en un segundo cuerpo. El ábside es poligonal de lados; dispone de coro a los pies, sobre un gran arco carpanel de piedra, y cuenta con una gran balaustrada de madera y acceso por escalera de caracol, en piedra, con espigón central torneado, formando molduras, la cubierta es de dos aguas en teja árabe sobre cerchas de madera apoyadas en los muros de mampostería y sillería,  dispone de una pequeña ventana tipo buhardilla, y una cornisa o alero con canecillos y tablero de madera. Exteriormente presenta once contrafuertes, siendo uno de ellos de menor altura y sección, junto a la puerta principal los demás tienen dos cuerpos, siendo de mayor sección el interior, rematados en forma piramidal a tres aguas en piedra. Actualmente tres de ellos están enfoscados en la fachada principal. El paso entre las diferentes secciones se lleva a cabo mediante imposta de piedra labrada estando la parte superior corrida por toda la fachada. En la torre, en el segundo cuerpo, tenemos tres impostas, siendo la más alta una antigua cornisa. La portada principal es de arcos apuntados, abocinando algo la entrada con columnillas rematadas con un arco conopial con escudos, florones y rosetones labrados dentro de los paños cajeados por un alfiz, que se remata con un friso labrado en la piedra.



   La nave interior presenta cabecera de tres lados, poligonal, elevada tres escaleras sobre el suelo del templo con altar y retablo de tres lados, con tres calles principales y tres cuerpos con órdenes jónico y corintio, adintelado abajo, y con frontones triangulares arriba, de estilo neoclásico. Las pilastras y arcos fajones son de sillería vista  estando el resto de la iglesia enlucida y pintada. Dentro se conserva un magnifico retablo mayor, fechable en la primera mitad del siglo XVII. La arquitectura del retablo, de autor anónimo , fue completada por el escultor y pintor vecino de la cercana villa de Almedina, Miguel Bajo Castillo y pintado, dorado y policromado en el 1643 por él mismo. Se trata de un retablo de estructura que se adecúa perfectamente al ábside en el que se ubica, por lo que adopta una forma semipoligonal, y en el que se combinan escultura y pintura cobijadas en una máquina arquitectónica armoniosamente compuesta y formada por banco, tres cuerpos, tres calles y dos entrecalles. La arquitectura es muy clasicista, utilizándose el orden jónico en el primer cuerpo y el compuesto en los otros dos, posee un guardapolvo simulando unas arquitecturas que se corresponden con las columnas de los dos cuerpos y se remata por cráteras. En el segundo cuerpo las tres escenas principales se cobijan por tímpanos triangulares que se repiten en las tres escenas centrales del último piso. Con todo ello se consigue hacer una obra de lectura diáfana en todo el conjunto, finalidad para la que fue concebido. La lectura iconográfica no ofrece un mensaje tan definido, mezcla escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. Comenzando la descripción por el banco, tenemos entremezclados con paisajes y grutescos, a San Lucas, San Juan y el PrendimiMateo y San Marcos, es decir, cuatro escenas pasionales, flanqueadas por cuatro evangelistas, todas ellas realizadas en pintura. En el primer cuerpo estarían pintadas la Adoración de los Reyes y  el Nacimiento de Jesús , esculpidas, la figura de Santo Domingo, advocación a la iglesia y hoy sustituida por el Sagrario, a ambos lados Santo Tomás de Villanueva y San Gregorio Obispo. El segundo cuerpo conserva las dos pinturas de las calles laterales que representan el Pentecostés y la Ascensión de Cristo,  la figura central esculpida de la Asunción de la Virgen, a ambos lados de ella se alojarían dos esculturas de San Pedro y San Pablo. Por fin, en el último piso se ha conservado todo el conjunto, formado por dos escenas pintadas en los extremos, la Flagelación y el Ecce Homo, y tres tallas, el Calvario en el Centro , a sus lados, la Virgen y San Juan, los tres bajo tímpano. triangular.

Historia - El Castillo

En su descripción, anticipándose a las actuales fronteras, se indica, en dicho documento que Terrinches no es tierra llana, no es Mancha ni serrania, está entre medias de Sierra Morena y Sierra de Alcaraz y la llanura de la Mancha, destacando ya su singularidad como punto privilegiado, desde el que acceder a los puntos antes relacionados, por su proximidad y vecindad con todos ellos.



   Otro aspecto histórico que arroja este documento es el posible origen de uno de los oficios más significativos de Terrinches, en el transcurso del siglo XIX y los dos últimos tercios del siglo XX, la arriería.

   Los arrieros, en su peculiar forma de entender la vida y sus largas correrías por los caminos de Andalucía tuvieron su punto de partida en los importadores de aceite en tierras de frontera entre la España castellana y Andalucía, ya se citan en el Catastro del Marqués de la Ensenada. El paisaje actual ofrece una estampa típicamente jiennense, con la mayoría de las tierras cultivables, de los 54 km2 de término, dedicadas al olivar. Este hecho no responde sino a la significativa labor emprendida por arrieros, en su comercio de aceite, primero ya citado en el Catastro del Marqués de la Ensenada al señalar en el capítulo de industria y comercio  la existencia de un molino harinero en el término, así como tráfico de arriería, para la extracción de granos é importación de aceite y otros géneros. Posteriormente, a lo largo del siglo XX, se convertiría en un comercio especializado, preferentemente sobre embutidos y especias, fundamentalmente pimienta. Los recursos actuales sobre el significado de la arriería en Terrinches se concentran en un rico y variado espacio etnográfico  todavía presente en muchas casas del pueblo.

   Dominios que tuvo la Orden de Santiago en el Reino de Castilla (siglos XIV y XV).

   Como aportación final a los orígenes históricos de la población, hoy pendiente de la información que aporten las fuentes que en la actualidad, son objeto de estudio e investigación, existe la opinión fundada de varios asentamientos en torno al S.VI d.C, uno de los cuales de origen romano situado en el Barranco del Hinojo habría sido habitado hasta principios del siglo XVI, coincidiendo con los datos revelados por la descripción realizada en 1575, antes mencionada:



   A los cincuenta y seis capítulos dijeron que en el término de esta villa se oyó decir a los más ancianos que hubo un lugar que se decía el Hinojo del cual era pequeño y de muy poca vecindad y que en tiempos antiguos robadores, salteadores y otras personas de mal vivir los robaban y estragaban por ser pequeña, lo cual produjo que los habitantes de esta aldea tuvieran  que  venirse  a vivir a esta villa, de la cual, en el  presente hay vecinos en ella que sus nombres derivan de allí.




   De los innumerables castillos que la Orden de Santiago tuvo en la comarca de los Campos de Montiel, de muchos de ellos sólo queda el recuerdo. De otros algo, poco más, pero en cualquier caso merece hacerse una visita a esta Comarca por parte de quienes sean aficionados al hallazgo de estos venerables y antiquísimas construcciones guerreras.de todos ellos recordamos el castillo de Terrinches. La fortaleza es un pequeño castillo formado por una gran torre de 17 m. de lado, que estuvo protegida por un antemuro, también cuadrado, con torres circulares en sus ángulos. Este gran torreón se encuentra emplazado en la zona noroeste de la población a la cual protege, situada a 12 Km. al sur de Montiel, a 120 Km. al este de Ciudad Real y 60 al este de Despeñaperros. Las primeras noticias históricas de este enclave `proceden del siglo XIII. Perteneció a la Orden de Santiago y sufrió un ataque árabe en 1282, cuando el sultán de Marruecos, Aben Yucef, llegó hasta este lugar arrasando la zona, no conseguir la rendición de sus defensores. El recinto exterior, que era de mampostería, está muy destruido conservándose solamente dos torreones redondos que defendían los ángulos. En buen estado se encuentra la gran torre interior que ocupa una superficie de casi 300 metros cuadrados de terreno. Su estructura se mantiene hasta la terraza defensiva, aunque perdiendo el parapeto, las almenas y los tres matacanes que tenía. En tres de sus caras hay ventanas, formadas por arcos de medio punto, cuya anchura oscila entre 1,35 a 1,60 m. Está realizada en mampostería con la que se entremezclan los sillares, empleados en los ángulos y vanos del edificio, que consta de una gran cámara en su planta baja, de la que arranca una escalera, que sube por el interior del muro sur, de 4 metros de grosor, hasta la planta principal. Ambos pisos se cubren con dos grandes bóvedas de cañón apuntado cada uno, que descansan en dos grandes pillares de sillería. Si el piso inferior sólo tiene saeteras, la planta principal presenta tres grandes balcones situados bajo los matacanes. Una nueva escalera nace en el lado norte de esta cámara y a través del muro desemboca en la terraza por el lado oeste.